Investigación y desarrollo
Cartera de innovación
Siete filtros entre un problema agronómico y un envase en el almacén.
Cada filtro puede devolver el trabajo un paso atrás. La mayoría de los candidatos no llega al quinto.
- 1
Necesidad detectada
Un problema que se repite, descrito por quienes lo sufren.
- 2
Cribado
Materias activas y vehículos candidatos, acotados sobre el papel y en el banco de laboratorio.
- 3
Formulación
El candidato se convierte en algo que se puede verter, disolver y pulverizar.
- 4
Laboratorio
Estabilidad, solubilidad y vida útil en condiciones controladas.
- 5
Invernadero
Primer contacto con un cultivo vivo, donde se fijan la dosis y el momento de aplicación.
- 6
Ensayos de campo
Una campaña completa, en condiciones reales, frente a un testigo sin tratar.
- 7
Registro y lanzamiento
Expediente, autorización, etiqueta y envase, territorio por territorio.
Del problema a la solución
Cuatro fases, en orden. Lo que no supera una de ellas no pasa a la siguiente.
Proponer una colaboración- 01
Detectar
Empieza en el campo, no en el laboratorio. Una queja que se repite —una carencia que vuelve cada campaña, una plaga que dejó de responder— se describe con el detalle suficiente para poder trabajarla: cultivo, estado fenológico, suelo y calidad del agua.
- 02
Desarrollar
Las materias activas y los vehículos se ajustan a esa descripción. La mayor parte del esfuerzo es formulación más que química: solubilidad, estabilidad en un caldo de agua dura, comportamiento sobre una hoja cerosa y qué queda cuatro horas después de pasar el pulverizador.
- 03
Validar
No se afirma nada que no se haya medido frente a un testigo sin tratar y en las condiciones en las que se vende el producto. Un resultado que no se repite entre campañas se declara no concluyente, no se retira en silencio.
- 04
Entregar
Un producto terminado es un envase, una etiqueta, una tabla de dosis y un distribuidor capaz de explicarlo. El registro decide dónde puede ofrecerse siquiera, y así se indica en cada página en la que aparece.